ELABORACIÓN:
Para hacer All i Oli se necesita un
buen mortero de loza esmaltada o de
mármol, aunque hoy en día
los de mármol no son fáciles
de encontrar, y una aceitera de “boca”
fina para que el chorro de aceite sea
lo más fino posible.
Pelamos los ajos y los ponemos en el
mortero con una pizca de sal y majamos
con la mano del mortero hasta obtener
una pasta fina. Llegado a este punto,
lo mejor es sentarse cómodamente
con un paño entre las piernas
y el mortero encima del paño,
de tal manera que lo podamos sujetar
con las piernas para que nos deje ambas
manos libres para afrontar la parte
más dura. Con la mano del mortero
en una mano removemos la pasta formada
por el ajo mientras añadimos
el aceite gota a gota al principio y
a chorrito fino más adelante,
según admita la emulsión
en cada momento, es muy importante el
ritmo, la constancia y la concentración
ya que esta parte es muy delicada, un
error y la emulsión se cortará
echando a perder todo el esfuerzo. Si
esto ocurre, volvemos a empezar con
un nuevo ajo y añadiendo primero
el all i oli cortado poco a poco, veremos
como va creciendo la emulsión
hasta alcanzar el volumen y consistencia
adecuado a esta excelente salsa ideal
para acompañar carnes a la brasa.
Capaz de elevar a la categoría
de manjar a una simple rebanada de pan
tostado, si la untamos con un buen All
i Oli. |