Mire
usted: Al compañero se le adjudica el derecho a no
cocinar nada que contenga colesterol, o sea adjetivizado
como sabroso o especialmente dañino al cuerpo
humano, ya que en dos ocasiones pasó por los pucheros
de nuestras cocinas y dejó su sello como caballero
de la orden de la cocina sana y sin sustancia...
Deberemos
reconocer eso si, que lo intentó como nadie.
Para agradar al personal tuvo la valentía de aderezar
su vestimenta con los honrosos colores del club de
fútbol de sus amores, para así dar la sensación de
que haciendo patria, seríamos benevolentes con su
modo y manera de darnos la pitanza que dicho sea de
paso, nos temíamos que no sería como para mojar pan...
Lo dicho... La primera vez macarrones Nizorra, y ahora
va el muy tuno y se presenta con un arroz que seguramente
en una granja de pollos habría echo historia entre
las gallinas y patos pero que a nosotros nos hizo
creer que esto del Club empezaba a decaer de modo
alarmante.
Compañero porque se te quiere y respeta, no has acabado
en el pozo del olvido, que bien merecido lo tienes
por soso y porque parece que no sabes que la carne
se encuentra en las hamburguesas y en las mujeres,
y da gracias a que la última vez que te dejamos al
volante de nuestra cocina, salvaste el honor y la
piel con aquel postre, al que nadie osó desmerecer
y que de manera tan agradable deleitaste nuestros
estómagos maltrechos, por tu arroz y los canelones
fríos que sirvió el "Otro", que a juicio
de Dios a punto estuvieron de matarnos de hambre.
Recibe
un beso de hermano.