La almeja es un bivalvo que vive normalmente
enterrada en la arena poco pedregosa de
la zona intermareal. Su concha está
formada por dos valvas iguales, unidas por
un ligamento que posibilita su apertura
y cierre.
El cultivo de la almeja en España
comenzó hacia la mitad del siglo
pasado. Las especies que más interés
ofrecen para su cultivo son la almeja fina
y la almeja babosa, por su mejor calidad
y precio. A lo largo de estos años,
se han introducido nuevas especies como
la almeja japonesa, más resistente
y de más fácil cultivo que
la almeja fina, y se está investigando
el cultivo de otras especies.
El cultivo, se reduce
en la práctica al cuidado de los
fondos, eliminando algas, estrellas, etc;
control de los depredadores; arado del fondo
arenoso para su oxigenación; recolección
de la población cuando sea excesiva
y siembra de ejemplares juveniles.
En Galicia se cultivan, fundamentalmente,
cuatro tipos de almejas: la almeja babosa
(Tapes
pullastra), la almeja fina (Ruditapes
decussatus), la almeja japónica
(Ruditapes
philippinarum), y la almeja rubia (Tapes
rhomboideus).
La almeja babosa es
normalmente de color gris pálido
o crema, con unas bandas tenues de una tonalidad
más intensa y unas finas líneas
que se dibujan en su concha, paralelas al
borde. La buena calidad de su carne la posiciona
en el mismo nivel de aceptación que
la almeja fina, pero no posee su resistencia
fuera del agua y es más delicada
que otras almejas. Estas características
dificultan que su destino sean los mercados
exteriores, por lo que se exporta en menor
medida.