A
A ajavaso o rompecopa: Se
dice del vino de máximo brillo y claridad
a la luz solar.
Abocado:
Es el vino de sabor algo azucarado por adición
de otro vino dulce o arrope de mosto, por
haber quedado incompleta su fermentación.
Abolladura:
La moldura hueca que se hunde en la base de
una botella de vino. Universal en las viejas
botellas fabricadas a mano; hoy limitado,
por lo general, a las botellas de Champagne
y Oporto.
Abra:
Espacio libre entre una bota y la contigua,
o entre éstas y las de las hileras
superiores.
Abrigar:
Encabezado de un vino con alcohol para cubrir
el grado deficitario y evitar su decrepitud.
También suele encabezarse con un vino
especial con alcohol, al que se llama «balsa».
Acarreo:
Traslado de la uva desde la viña a
los lagares para extraerles el caldo.
Acético:
A menos que el vino esté protegido
del oxígeno contenido en el aire, las
bacterias de éste darán lugar
rápidamente a ácido acético
volátil, lo que imprimirá en
el vino un sabor flojo y un olor avinagrado.
Acidez
total: Conjunto de aniones contenidos
en los vinos, en forma ácida, que,
en exceso, les comunica sabor agraz (vino
verde), y cuando es baja puede equilibrarse,
con ácido cítrico o tartárico,
de mayor concentración ácida
el primero.
Acidez:
Como mínimo, media docena de ácidos
diferentes son esenciales para el gusto, la
frescura, la vividez, el aroma, la longevidad.
Los mejores vinos equilibran una considerable
cantidad de ácido con una cantidad
análoga de sustancia. Un vino es demasiado
porque la sustancia se ha perdido.
Acidez
volátil: Acidez del vino expresada
en ácido acético, que al aumentar
considerablemente anuncia una invasión
bacteriana que suele avinagrarlo. En los vinos
jóvenes se encuentra en dosis de 0,60
a 0,70 g. por litro. En las soleras y añejos,
normalmente oscila entre 0,80 y 1,50 g. Los
vinos nuevos que sobrepasan los dos gramos,
se consideran nocivos, y por su franca tendencia
a la acetificación seles aparta para
incorporarlos a los vinagres.
Acido
láctico: Elemento presente
en el vino que aumenta simultáneamente
con su añejamiento y contribuye a suavizarlo
al paladar. Contiene aproximadamente de 0,90
a 1,50 g. por cada litro.
Acido
mágico: Se encuentra en el
vino en estado libre, y su agraz se reduce
en la fermentación combinada málico-Láctica,
dejando paso a los éteres que le proporcionarán
el aroma. Su proporción es de 0,80
a 1,20 g. por litro.
Acido
succinico: Otro componente del vino
que se halla en él, en razón
inversa al ácido láctico, y
que mengua con el envejecimiento del vino;
es decir, en mayor proporción en los
vinos jóvenes que en los viejos y más
alcohólicos; favorece su avellanado
y vinosidad.
Acido
tartárico: Ácido que
aparece por naturaleza en las uvas y el constituyente
principal de la acidez del vino. Su contenido
en vinos finos, olorosos y otros delicados
suele ser de 1,50 a 3 g. por litro. En los
agraces o verdes llegan a cinco gramos, rebasados
en algunas regiones. Esta acidez fija suele
hallarse asimismo en sales del bitartrato
potásico que, al precipitarse por los
cambios atmosféricos, provocan enturbiamiento
en los vinos.
Alcohol:
Entre el 7 % y el 25 % de los componentes
de un vino es alcohol; en la mayor parte de
los vinos de mesa oscila entre el 10,5 % y
el 13,5 %. Durante la fermentación
el azúcar, todo o en parte, se convierte
en alcohol etílico, que actúa
como un preservador y confiere al vino su
vinosdad.
Afrutado:
Sabor agradable a uva madura. Término
tan ampliamente utilizado como para tener
un significado poco preciso.
Aguja:
En la Rioja, palo largo, algo mayor que un
metro, que se utiliza para mezclar o revolver
los vinos en las tinas o cubas y para activar
masas de uvas fermentando.
Aguja,
Vino de: Se dice del que en su masa
retiene restos de gas carbónico no
tratados totalmente en la fermentación;
semejante a los espumosos, sin serlo.
Albarizas:
Tierras blancas y calizas donde se cultivan
las cepas cuyos frutos son utilizados para
la elaboración del vino de Jerez.
Albillo:
Variedades de esta vitis-vinífera llamadas
Albillo Castellano, Cagalón y Albuela,
desde color verde pálido al dorado,
de mostos muy azucarados.
Albúmina:
Parte trasparente e incolora del huevo de
gallina que se emplea para clarificación
de vinos en algunas regiones.
Alcohol:
EL etílico en que se transforma el
azúcar del mosto.
Alcohol
vínico: El destilado de vino
puro, que alcanza graduación de 90
a 96º y bidestilado produce alcohol especial
más fino.
Aldehidos:
Sustancias volátiles del vino que influyen
en la creación de sus aromas y tipos.
Almijar:
Llano espacioso tapiado en las viñas
para solear los racimos o pasificar.
Alpiste:
En sentido figurado, vino. Se aplica en el
argot bodeguero a los grandes bebedores, «Le
gusta el alpiste.»
Amargor:
Un sabor que no es usual encontrar en los
buenos caldos, aunque no faltan jóvenes
tánicos que se revelan amargos, si
bien es un regusto característico de
muchos tintos italianos del nordeste como
el Valpolícella.
Amoniaco:
Baño que se da al interior de las cubas
para arrastrar impurezas, materias colorantes
y sabores extraños, antes de procederse
a su envinado.
Amontillado:
Es el vino de gran clase y alta riqueza alcohólica,
de grato sabor amargo atenuado y aroma punzante,
que se cosecha en las zonas de Jerez (Cádiz),
de Montilla-Moriles (Córdoba) y del
Condado (Huelva).
Andana:
Alineación de las botas o cubas, contiguas
por su mayor perímetro o panza, sobre
dos largueros en paralela, llamados durmientes
o escaleras, donde son sujetados por cuatro
cuñas. Esta primera fila sirve de durmiente
a la que sobre ella se monta, y sucesivamente
para tercera y cuarta filas. En Andalucía
o meridional español se llama «andana»;
«pierna», cuando es más
reducida, y «cachón» si
es más corta. Por la Rioja se le llama
«apilado».
Añada:
Se denomina así al vino de un año
de crianza. Y de la «misma añada»,
a los que entran en mezcla catalogados para
tipos clásicos buscados.
Apaleo:
Operación que se ejecuta con la «vara
de apalear», para mezclar los caldos.
Es una barra de hierro acerado inoxidable,
con un extremo en forma de asa y el otro provisto
de seis u ocho perforaciones que albergan
escobillas de palma.
A.O.C.
: Appellation dorigíne
contrôlée. Categoría oficial
por la que se designa a los mejores vinos
franceses, cuyo significado es "denominación
de origen controlada", abreviada en Apellation
contrólée (AC). En el marbete,
esto garantiza tanto el lugar de origen como
un cierto nivel.
Arlo:
Racimos cortados de uva para mesa, que se
conservan colgadas para ser consumidas en
el invierno.
Armonía:
Cualidad altamente deseable, el equilibrio
de los componentes.
Aroma:
El olor primario de un vino joven, originado
por el mosto, la fermentación, y a
veces, el roble de las barricas.
Arrope:
Se llama al mosto concentrado o sometido a
fuego directo en calderas, hasta caramelizar,
quedando reducido a su quinta parte y con
una densidad Baumé de 35 a 4011. Si
se aparta cuando ha quedado en una tercera
parte, con 30 a 320 Baumé, recibe el
nombre de sancocho.
Arrumbador:
Es el operario que atiende las faenas de la
vendimia o extracción de¡ mosto,
trasiego, almacenado y crianza de los vinos,
así como el lavado, desinfección
y neutralización de recipiente y su
colocación.
Aspillas:
De aforo, es una vara de madera de caoba o
haya para medir el líquido contenido
en las vasijas; «de vacío»
es la de medir el espacio no ocupado en ellas.
Astringente:
Sequedad que causa en la boca una sensación
correosa, el resultado de un componente tánico
alto o de la acidez
Auslese:
Término alemán que significa
selección. Se refiere a la categoría
QmP de los vinos blancos elaborados con uvas
seleccionadas por su madurez con base a un
nivel establecido legalmente según
la región de origen. Un buen Auslese
se beneficia con el envejecimiento en la botella
durante varios años.
Azufrado:
Desinfección de las cubas u otros envases,
que se realiza quemando en su interior azufre
en comprimidos o unas trencillas de algodón
impregnadas en azufre, llamadas «pajuelas».
Azufre:
El desinfectante más común del
vino. Se espolvorea en la planta para prevenirla
de bongos; se quema dentro de las cubas para
desinfectarías; y se añade al
mosto usualmente en forma de dióxido
de azufre para destruir las bacterias dañinas.
A menor que haya sido utilizado con descuido,
el sabor del azufre no debe transmitirse al
vino.
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