En los últimos 10 años, los estudios han demostrado más y más evidencias de que una dieta rica en fruta y vegetales y baja en sodio, es capaz de reducir la presión arterial de una persona. Además, esta dieta tiene menos calorías, de manera que también ayuda a perder peso.
En general, la pérdida de peso, junto con la reducción de la ingesta de sodio, el aumento de la ingesta de potasio y la limitación del consumo de alcohol, han demostrado ayudar a controlar la presión arterial. Las dietas vegetarianas y otras dietas bajas en grasa saturada y carne roja, y ricas en frutas, vegetales, cereales integrales y lácteos desnatados también tienen un efecto beneficioso sobre la presión arterial. Sin tratamiento, la hipertensión arterial producirá enfermedad cardiaca – infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca -, ictus cerebral e insuficiencia renal. Un punto importante es la reducción del sodio y el aumento del potasio en la dieta. Para reducir el consumo de sodio se puede empezar reduciendo el consumo de alimentos envasados. El potasio es un compuesto químico y un electrolito que ayuda a mantener un normal funcionamiento del corazón y el sistema nervioso. Se encuentra en alimentos como el plátano, el melón y la patata.