La almeja japónica
tiene sus líneas muy marcadas, formando
cuadrículas al cruzarse, mucho más
marcadas que en la almeja fina, el color
de su concha varía entre tostado,
gris y negro. Su crecimiento es muy rápido,
lo que motivó que su cultivo se extendiera
a las costas francesas y británicas,
para posteriormente ser introducida en España
e Italia, donde se cultiva intensivamente.
Ahora podemos encontrar esta almeja cultivada
en Galicia, aunque de momento su producción
es mínima.
La calidad de su
carne, siendo buena, no alcanza la calidad
de la almeja fina. Tiene un precio muy asequeble
y se conoce en el mercado como "almeja
italiana", al proceder de dicho país
gran parte de lo que aparece en el mercado.
Es la más común en los mercados.