El bagavante americano
presenta una coloración ocre mucho
más extendida en la parte baja del
caparazón y nunca llega a ser tan
oscuro como el bogavante europeo (Homarus
gammarus), en los que las coloraciones
azules son evidentes, mientras que en el
canadiense son prácticamente inexistentes.
Después de cocido se torna rojizo,
adquiriendo un tono más intenso en
los ejemplares europeos que en los americanos.