El Calçot se obtiene
a partir de una variedad de cebolla, original
de la provincia de Lérida y forma
parte insustituible de las Calçotadas.
Sobre su origen existen varias versiones
de las cuales la más conocida es
la que atribuye su descubrimiento a un campesino
de la localidad de Valls, Tarragona, a finales
del siglo XIX.
Desde entonces los calçots o la calçotada
se ha convertido en una fiesta gastronómica
popular, muy especialmente en Cataluña.
Los Calçots se asan con sarmientos
de viña a fuego vivo y se consumen
acompañados de una salsa típica.
La Salvitxada.
El cultivo del calçot consta de dos
fases, la primera es la obtención
del bulbo de la cebolla a partir de la plantación
de semillas y la segunda es la producción
del calçot. Para ello se planta el
bulbo, cortando la parte superior para que
los brotes salgan más separados y
a medida que los brotes van saliendo se
van “calzando”, esto es, se
van cubriendo de tierra para que quede blanca
la parte comestible.
Sus propiedades nutritivas son iguales a
las de la cebolla, tiene un amplio contenido
de vitaminas y minerales. También
se le atribuyen propiedades dieureticas,
tonificantes, digestivas y afrodisíacas.
En el caso de los calçots parece
que contienen algunos agentes anticancerígenos.
Los calçots protegidos con la Indicación
Geográfica "Calçot de
Valls", corresponden exclusivamente
a los brotes de los bulbos de la especie
Allium cepa procedentes de la variedad Blanca
Grande Tardía de Lérida. Esta
variedad destaca especialmente por su dulzura
y por el número y tamaño de
los calçots obtenidos por cebolla,
habitualmente de cuatro a siete.
Las prácticas o técnicas de
cultivo utilizadas en los calçots
amparados por esta I.G.P (Indicación
Geográfica Protegida), junto con
el agua, el suelo y el clima de la zona
geográfica donde se producen, otorgan
a los calçots unas características
morfológicas y organolépticas
diferenciadas.