Las sandías crecen en plantas anuales,
originarias del norte de África y
la India. El fruto es normalmente redondo
y de un verde oscuro, aunque también
existen variedades alargadas y de un verde
más claro que pueden llegar a ser
considerablemente más grandes, llegando
a alcanzar los 20 kg de peso. Por razones
obvias, existe más demanda de la
primera variedad. La carne es rojiza, firme
y acuosa, llena de semillas, aunque frutos
sin semillas están disponibles en
el mercado. La sandía es un fruto
de verano muy popular, principalmente debido
a sus propiedades refrescantes. La mayor
parte de los países mediterráneos
son los principales proveedores para el
resto de Europa, mientras que en América
EEUU y México son los mayores productores.
Las sandías se comercializan enteras
o en porciones para consumirse frescas.
No existe un proceso industrial para la
elaboración de productos derivados
de la sandía.
La Sandía es rica en agua, lo que
la hace muy refrescante. Contiene pocas
calorías y grasas y destaca por su
contenido en vitaminas A, B1, B2, B3 y C.
También destaca por su riqueza mineral,
ya que contiene fósforo, calcio,
hierro, potasio, sodio, magnesio, azufre,
silicio y cloro.