Maracuyá o Fruta de la pasión
es un fruto tropical que forma parte de
numerosas especies de plantas trepadoras
de la familia de las Pasifloráceas
con flores características. Algunas
son importantes como ornamentales, otras
se cultivan por sus frutos comestibles.
La fruta de la pasión silvestre (Passiflora
Incarnata) trepa de 3 a 9 m de
longitud y su fruto amarillo, en forma de
baya, tiene un sabor agridulce. La fruta
de la pasión amarilla (Passiflora
Lutea) es una planta más
pequeña con frutos de color morado.
Se produce en Kenia, Costa de Marfil, Sudáfrica
y Brasil. La flor de la pasión se
usa a menudo para simbolizar los hechos
ocurridos en las últimas horas de
la vida de Jesucristo, de ahí que
la planta reciba este nombre. La mayor parte
de la producción de la fruta de la
pasión se dedica a la elaboración
de zumo, aunque también está
ganando popularidad como postre.
La fruta de la pasión destaca por
su aporte en proteínas, vitaminas
A, B1, B2, B12 y C. También tiene
una apreciable riqueza mineral, destacando
su contenido en calcio, hierro y fósforo.