Los higos crecen en árboles grandes
y de larga vida, de tronco grueso y retorcido.
Las ramas del árbol carecen de flores,
éstas se desarrollan en el interior
del fruto. El higo se considera un fruto
falso. Lo que vemos es un receptáculo
en forma de pera que contiene centenares
de pequeños frutos. Hoy en día,
los productores más importantes se
encuentran en la cuenca del Mediterráneo,
Asia Menor y los EEUU (California). Aunque
los higos se cosechan generalmente a finales
de verano, su versatilidad hace que puedan
comercializarse durante todo el año.
El higo fresco puede conservarse durante
un periodo de 2-3 semanas en la nevera.
Los higos son muy ricos en azúcares,
proteínas, fibra y minerales sobre
todo calcio, fósforo e hierro. Los
higos secos contienen mucho magnesio, calcio
y potasio. Refuerzan el sistema nervioso
y el cerebro.