La avellana crece en árboles en forma
de arbusto y es originaria de Europa y Asia,
participando en la dieta desde la era del
Mesolítico. Las variedades seleccionadas
por su productividad y tamaño se
cultivan extensamente en la mayoría
de los países mediterráneos
y el sur de Inglaterra. Las avellanas se
cosechan a finales de verano o principios
de otoño. Existe mucha demanda por
su uso en confitería, aunque también
se comercializan con o sin cáscara
para su consumo en fresco o tostadas.