Las fresas pertenecen al género Fragaria
de la familia de las Rosáceas. La
planta de la fresa es caduca y de poco desarrollo
y los frutos crecen en racimos de tallos
delgados. El cultivo de la fresa se originó
en Europa en el siglo XVIII, aunque también
se establece su origen en Norteamérica,
América del Sur y Asia. La forma
puede variar de cónica a casi redonda
y la carne es perfumada y jugosa, de sabor
ácido a muy dulce. Se dice que la
fresa es un fruto falso, ya que los verdaderos
frutos son las pequeñas pepitas que
se encuentran en el exterior. Su disponibilidad
abarca todo el año desde países
productores como España, Alemania,
el Reino Unido, Holanda, Italia, Israel
y los EEUU. La fresa se consume fresca como
postre o enlatada. Pierden la textura cuando
se congelan, aunque conservadas de esta
manera se usan en una gran variedad de postres.
Las fresas contienen celulosa, ácido
cítrico, mático, oxálico
y salicílico. También es rica
en minerales como hierro, sodio, magnesio,
calcio, zinc, yodo, entre otros.
Son destacables sus propiedades vitamínicas
por su contenido en caroteno, vitaminas
B, C, y E.