La ciruela pertenece a
la familia de las Rosáceas y procede
de un árbol frutal que, en algunas
especies, alcanza entre 6 y 10 metros de
altura. Las ciruelas pueden ser de color
amarillo, verde, rojo o lila y pueden variar
en tamaño y textura. La ciruela europea
común probablemente se originó
en la región alrededor del Cáucaso
y el Mar Caspio. Los principales productores
se encuentran en China, EEUU, Rumania, la
antigua Yugoslavia, Alemania y todos los
países con clima templado y subtropical.
Las ciruelas se consumen frescas como postre,
en compota o mermelada, o se usan en la
elaboración de postres. Las variedades
de ciruela que se han secado sin fermentarse
también se usan frecuentemente. La
ciruela pasa se conserva durante más
tiempo que la ciruela fresca.
La ciruela es rica en proteínas,
fósforo, calcio, hierro y potasio.
Contiene otros elementos como pectina, ácido
oxálico, glucosa y sacarosa. Es destacable
también su contenido en fibra y su
escaso aporte en grasas.