Los albaricoques crecen en árboles
de 3-4 m de altura que se cultivan en casi
todas las zonas de clima mediterráneo.
El albarcoquero es originario de las zonas
templadas de Asia, como Corea del Norte,
el sur de la región de Usuria, Manchuria
y el norte de China. Este fruto, de la familia
de las Rosáceas, presenta gran variedad
de formas. El color varía desde amarillo
pálido hasta anaranjado y muchos
albaricoques muestran una suave sombra roja
en la zona que estuvo más expuesta
al sol. La pulpa no es muy jugosa y tiene
una agradable textura firme que tiende a
ser algo fibrosa. Los albaricoques han de
consumirse bien maduros, ya que una correcta
exposición a la luz solar produce
unos frutos más sabrosos. La mejor
época para consumir albaricoques
es entre julio y septiembre. Los principales
países productores son Estados Unidos,
Turquía, Suiza, Grecia, Paquistán,
Irán, Alemania, Francia, Italia,
España, Hungría, Sudáfrica
y Nueva Zelanda.
Posee un alto contenido en minerales como
el hierro, calcio, fósforo, potasio,
sodio, flúor, cobalto, bromo, magnesio,
azufre, silicio y cloro.
También es rico en vitaminas A, B1,
B2 y C. Su aporte calórico es muy
bajo.