De la misma familia que el perejil, la
alcaravea se ha utilizado desde tiempos
remotos, originaria de Asia se viene cultivando
en Europa desde la época medieval.
La alcaravea tiene un fuerte aroma y su
sabor es picante y ligeramente amargo. Cuando
se combina con frutas y verduras, la alcaravea
parece añadir un ligero toque de
limón.
Muy frecuente en los platos tradicionales
de la cocina centroeuropea y judía,
la alcaravea se utiliza para condimentar
panes, salchichas, chucrut, col, sopas y
quesos. En la cocina se utilizan las hojas,
los tallos, las semillas y hasta las raíces
primarias. Las hojas y las raíces
se consumen frescas, en ensaladas. Los tallos
y hojas se añaden a guisos y sopas.
Las semillas molidas se utilizan en la elaboración
de panes y bizcochos. Con el extracto de
las semillas se produce el kúmmel,
licor muy popular en la cocina escandinava.
En la actualidad es Holanda el mayor productor
del mundo, seguida de Alemania, Polonia,
Marruecos, parte de Escandinavia y la Unión
Soviética. También se cultiva
en Estados Unidos y Canadá.