La calidad
de la carne puede variar dependiendo
de la edad del animal, de la alimentación
que ha tenido a lo largo de su vida
o incluso del despiece, estos son
factores que determinan el nivel
cualitativo de la carne.
La caza nos ofrece carne con sabores
más intensos que los de los
animales criados en cautividad.
Dentro de este grupo podemos encontrar
en los mercados, liebre, conejo
de monte y en menor medida carne
de jabalí, ciervo o corzo.
También encontramos aves
como el faisán, el pato salvaje,
la perdiz o la codorniz, por citar
los más comunes. De un tiempo
a esta parte también es frecuente
encontrar en los mercados carne
de avestruz y en menor medida de
canguro.
El color de la carne es un indicador
de calidad, mientras que en algunas
carnes el rojo vivo nos indica su
grado de frescura, en la carne de
ternera, por ejemplo, el color pálido
es indicativo de que se trata de
un animal joven que ha sido alimentado
con leche hasta el momento de su
sacrificio.
Por regla general, de los grandes
animales destinados al consumo,
Bovino, Equino, Ovino y Porcino,
las carnes procedentes de los cuartos
traseros son más tiernas
que las de los cuartos delanteros.
Teniendo en cuenta que la edad del
animal tiene una importancia capital.
A más viejo más dura.
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